La comunidad universitaria rinde homenaje póstumo a estudiante de Derecho

Con profundo recogimiento, la Universidad Tecnológica de los Andes (UTEA) despidió a André Moisés Ramírez Tello, estudiante de la Escuela Profesional de Derecho, en un emotivo homenaje realizado en el campus universitario.

Alrededor de las 10 de la mañana, el féretro de André Moisés Ramírez Tello ingresó al campus universitario, donde fue recibido en un ambiente de profundo recogimiento por sus familiares, docentes, compañeros de estudio y autoridades de la UTEA. Encabezando el cortejo fúnebre, sus padres, María Tello Velásquez y Moisés Ramírez Zarasi, acompañaban los restos de su hijo conmovidos por el dolor de una pérdida irreparable.

Durante la ceremonia, la Dra. Carolina Soto Carrión, rectora encargada de la UTEA, ofreció unas sentidas palabras en representación de toda la comunidad universitaria: “Hoy nos embarga una profunda tristeza por la partida temprana de un joven que eligió esta casa superior de estudios para forjar su futuro y servir, algún día, con justicia y compromiso, a su comunidad y a su país. La comunidad uteína se une al dolor que hoy embarga a su familia, a sus seres queridos, a sus compañeros y docentes, que lo recuerdan con aprecio, respeto y admiración”, expresó con profunda emoción.

En un acto simbólico de reconocimiento a su vida universitaria, se dio lectura a la Resolución de Homenaje Póstumo emitida por la universidad a solicitud de su escuela profesional. Posteriormente, se impuso la medalla de la Escuela Profesional de Derecho a su madre, como muestra del vínculo permanente entre André Moisés y su alma máter.

A nombre de la familia, la señora María Tello Velásquez expresó su agradecimiento a la comunidad universitaria por las muestras de afecto, y recordó con emoción el carácter y el compromiso académico de su hijo. Con la voz entrecortada, dirigiéndose al féretro, dijo sentirse orgullosa de su trayectoria como estudiante y destacó el papel de la UTEA en la vida de André:

“Mi hijo amó esta universidad. La UTEA fue su segunda casa, su espacio de formación, de sueños y de esfuerzo. Me siento profundamente agradecida con esta mi alma máter que lo acogió con tanto cariño, que le brindó la oportunidad de crecer como persona y como futuro profesional. A los jóvenes que hoy estudian aquí, les pido que valoren esa oportunidad y se esfuercen siempre por salir adelante”, expresó con visible orgullo.

Concluido el homenaje, el féretro fue acompañado por familiares, compañeros de estudio y docentes hacia la Catedral de la ciudad, donde se ofició la misa de cuerpo presente.

En un acto simbólico y solemne, la Dra. Carolina Soto, rectora encargada, hizo entrega de la resolución institucional que honra la memoria de su estudiante, reafirmando el lazo permanente con su familia.

Con emotivas palabras, la madre del estudiante agradeció a la universidad por acompañar a su hijo en su camino académico y por brindarle una oportunidad de crecimiento.